Por Minerva Calderón López
La Asociación para el Desarrollo de la Provincia Espaillat, Inc. es una infinidad de sueños entrelazados por la voluntad, dedicación y el altruismo.
Es una historia entrañable de dedicación al desarrollo educativo, humano, urbano, económico, cultural, artístico, tecnológico y turístico.
Es pasión por la tierra fértil y valiosa en las llanuras; amor y respeto por las hermosas montañas de la Cordillera Septentrional, sus ríos, foresta, aves, y los seres humanos que la habitan. La Cordillera Septentrional es la protagonista prominente de la historia de la ADEPE.
Moca despierta con la luz del nuevo día y el repique de las campanas, portadoras de fe, alerta las conciencias. Envuelto en la magia de los tonos rosados, se inicia el transitar de un pueblo sellado por el heroísmo y la valentía.
Como hace décadas, desde la Cordillera Septentrional, descienden procesiones de hombres y mujeres (esculpidos por cinceles de esperanzas, necesidades, esfuerzos) que cargan los frutos de la tierra para saciar el hambre.
Mercados multicolores, bullicios, esperan los productos del trabajo de hombres y mujeres, trabajadores, esforzados y muchas veces ignorados.
La marca del dolor y la impotencia se refleja en sus rostros cuando no abastecen a todos, por miles de razones. Muchas veces las inclemencias del tiempo destruyen los caminos.
En la imponente Cordillera Septentrional, desde la lejanía, retumba el llanto de las madres cuando no pueden recoger o salvar las cosechas. La pobreza las hunde en la desesperanza. A pesar de la bonanza de la tierra, del ansia de vencer hostilidades, del apoyo y cercanía del vecino, de las promesas incumplidas.
Todavía, hoy, la angustia estremece las madres campesinas al recordar. ¿Cuántas veces se estremeció su alma por el alimento que no pudo llegar a los labios de sus hijos; por la desolación y desamparo de sus hogares abatidos por la furia inclemente del viento?
En la cordillera, algunos progresan y otros viven a merced de la incertidumbre. ¿Cuántos abandonan o venden sus tierras tras la falsa ilusión de una mejor vida en las ciudades? ¿Cuántos se hacinan en espacios inhóspitos y degradantes en las ciudades? ¿Cuántos han perdido la vida en peligro tratando de emigrar a otros países?
En una noche de luna en las montañas, ella se acerca sigilosa. Escucha las voces de hombres y mujeres que cuestionan la vida, las desigualdades y las carencias visibles.
Sus preguntas rompían el silencio. ¿Quiénes ayudarán a desterrar el dolor y el desamparo? ¿Quiénes impulsarán el desarrollo?
¡Escuchen la voz que retumba en las montañas!
La conciencia y el amor de los seres altruistas no muere, no se doblega, no se vende. Transforma la desolación y la angustia en esperanza y compromiso.
¡los pueblos heroicos no se rinden!
¡Los pueblos, unidos por la fe, vencen!
Se acerca la transformación en la Provincia Espaillat. Quiero contarte la historia.
Cincuenta años atrás, en Moca comenzaron a hilvanarse los hilos de una nueva a esperanza en la provincia de la heroicidad y el trabajo. ¡La Provincia Espaillat abre nuevos caminos! ¡La antorcha del desarrollo fue encendida! Un hombre con alma de luchador, altruista y sereno, el Dr. Santiago Collado Madera lo hizo posible junto a 32 valiosos ciudadanos.
Nace la Asociación para el Desarrollo de la Provincia Espaillat. Representa una luz esplendorosa de entusiasmo, creatividad y decisión. Es simiente de reflexión, análisis y amor; fruto de sueños forjados en horas interminables.
Como enjambre de ideas y propuestas, crecen sus objetivos y planes con rapidez y madurez reflexiva. Los gestores de la Asociación indagan la realidad en cada espacio; escuchan las voces expertas y las del pueblo demandante de modificaciones y cambios; establecen valiosas relaciones interinstitucionales.
Bajo la lupa de la verdad investigada, determinan, establecen prioridades y acciones. Paso a paso se convierten en vencedores de obstáculos, forjadores de proyectos valiosos, aliados del verdor, de las corrientes de los ríos, diseñadores de espacios de progreso, ejemplos de innovación y de enseñanzas. Beben del cáliz de la sabiduría, del respeto y la colaboración
La ADEPE vive en el alma de la provincia y el mundo. Es un monumento a la idoneidad y al trabajo en equipo, amparada por leyes, por la definición de sus principios, por el dinamismo sus hombres y mujeres, creativos, entregados y altruistas.
La ADEPE vive y vivirá por sus huellas imborrables.
¿Cómo olvidar la elevación de la calidad y estética de las muñecas y artesanía mocanas? ¿El denodado esfuerzo por la reforestación de la cuenca del Río Jamao, la preservación de los ríos y el cultivo sostenible? ¿Su lucha permanente por el mejoramiento vial? ¿Los esfuerzos desmedidos ante el Gobierno para saciar la sed de las comunidades? ¿El compromiso con el desarrollo industrial, vial y urbano?
La ADEPE cuenta una historia esencialmente humana. En ella resplandecen los colores de la cooperación, el diálogo, la unidad, la concertación, creatividad y resiliencia.
Promueve el mejoramiento de la calidad de vida, del deleite y plenitud ante la contemplación de la de la belleza natural; la creación de un poema de amor que emerge entre las olas.
Fomenta la generación de espacios de placer culinario que nace de sabores marcados por la inventiva caribeña. Además de la alegría sin igual que genera la producción artística, la música, las canciones y los bailes autóctonos.
Acércate, conoce, descubre su esencia. La ADEPE te invita a vivir sus anhelos. Ampliar los horizontes ciudadanos. Sembrar un sueño en cada corazón y un corazón en cada sueño.
Hacer de la provincia el eco indiscutible del desarrollo humano sostenible. Fomentar la paz que se conquista con el respeto, el diálogo y la justicia. Enaltecer a los héroes nacionales y a los dominicanos que honran la presencia histórica de la mocanidad.
Apoyar a todos a los que hacen brillar su provincia. La ADEPE sigue hacia adelante forjando la historia, proyectando el futuro.
Gloria y respeto a todos los que la sustentan. El camino no ha terminado. La presencia de la luz en cada amanecer recuerda el reto de vivir el presente, salpicar con alegrías la existencia, definir el horizonte como un compromiso insoslayable y heroico, de mantener viva la llama del desarrollo.
Santiago de los Caballeros
República Dominicana 2 de agosto de 2025